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El sentido del humor y las risas en el sexo


Judith Gallego - 2024 - 0 comments

 


El sentido del humor y las risas en el sexo son unos grandes aliados para disfrutar, ya sea en una conversación con los amigos o mientras mantienes relaciones sexuales. No se trata de relativizarlo o tomarlo en broma, pero si de entenderlo como un campo de juegos en el que dejarse llevar, ser natural y, porque no: poner grandes dosis de humor y poder reír como lo hacemos en otros espacios y momentos.


¿Has usado el humor en algún momento para romper el hielo o sacar importancia a alguna situación? ¿Crees que reír puede ser contraproducente en las relaciones sexuales? ¿De qué manera crees que te puede ayudar el humor a disfrutar más de tus relaciones?

El humor positivo y las risas son compatibles con el sexo. Porque a pesar de que las relaciones sexuales no son una broma, no todo pasa por la excitación, el orgasmo, los gemidos… La intimidad y la conexión, sea con la pareja o los compañeros sexuales, implica desinhibirte, dejarte llevar, ser libre y espontáneo. Y con esto el buen humor y la capacidad para reír, tienen mucho que ver.

El buen humor y las risas son una manera natural de relacionarse con los demás, pero también para hacer frente a situaciones que nos pueden generar tensión o inseguridad. No se trata de tapar o bloquear emociones, sino de afrontar situaciones de una manera más amable, menos estresante y que te permita disfrutar de las experiencias.

Sentido del humor y empatía

El sentit de l’humor i els riures en el sexe són compatibles*Lo que se busca es despertar en un mismo y en el otro la risa, estar a gusto, sentirse reconfortado …, sin ninguna intención de ofender o herir a nadie.

El sentido del humor nos ayuda a relajar, a relativizar, a mostrar seguridad o vulnerabilidad de una manera sana. En una primera cita puede ayudar a relajar la tensión del primer encuentro. O cuando se quiere tener el primer contacto más íntimo. También puede ser muy útil cuando hay descoordinación en el coito u os sorprende algún sonido que no toca.

La seriedad en las relaciones, tiene mucho que ver con las expectativas y la rigidez: pensar que las cosas pasan en un orden determinado para conseguir una finalidad. La espontaneidad no tiene mucha cabida y se ve como un aspecto negativo, una cosa que puede generar vergüenza.

Permitir que el sentido del humor y las risas tengan su lugar en las relaciones sexuales e íntimas, es una manera de mostrarse abierto y vulnerable hacia la persona con quien compartimos el momento. A partir de aquí, es cuando se podrá conectar con la imaginación, compartir el placer, dejarse llevar …

Lo contrario al sentido del humor y las risas en el sexo es la seriedad, el rigor y la tensión. Y esta tensión es una mala compañía para la satisfacción sexual y el placer, porque implica pensar mucho, calcular y no dejarse llevar.

El sexo como chiste habitual

El sexo, entendido en sentido amplio, es uno de los recursos humorísticos más utilizados: chistes, dobles sentidos, insinuaciones, indirectas… Se habla mucho de sexo y muy a menudo, pero de manera muy informal y superficial.

Las reacciones pueden ser diversas, desde seguir con las bromas hasta sentir incomodidad. Pero está claro que el sexo esta presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida y hablamos de manera más o menos directa con amigos, familiares o compañeros de trabajo. Aun así, a menudo cuando es necesario hacerlo, nos es más difícil porque las expectativas, tabúes y creencias … Se interponen en la comunicación.

Recorrer al sentido del humor y a las risas es una manera de facilitar poder hablar y comunicarte sobre temas sexuales que son importantes para ti.

El sentido del humor y las risas en el sexo son compatibles

El sentit de l’humor i els riures en el sexe són compatibles*El sentido del humor y las risas te harán estar más cerca del juego, de la ilusión, del bienestar … Que si evitas ponerlo en juego en tus relaciones.

Te permite mostrarte y ser más abierto, proponer nuevas prácticas, ser más creativo, … la distensión a la vez hace que puedas conectar de manera más natural y desde otra posición con la otra persona y contigo mismo.

Conectar desde la rigidez no es lo mismo que hacerlo desde el juego, porque permitirte reír en el sexo es una manera de relativizar, de quitarle importancia a cosas que no la tienen y, de nuevo, conectar con la otra persona y contigo.

Ten claro que ningún encuentro es perfecto: puedes tropezar quitándote la ropa interior, hacerte un lio desabrochando el sujetador, caerte de la cama, que tu cuerpo haga algún ruido en un momento inoportuno… ¿Te ha pasado alguna vez?

El sentido del humor y las risas aportan distensión, una manera de afrontar aquellas cosas que a veces nos dan vergüenza mostrar o explicar. Una manera asertiva de comunicarnos, de poder decir lo que pensamos sin hacer sentir mal al otro o a nosotros mismos.

Reír te permite conectar contigo mismo y con la otra persona o personas con las cuales te encuentres. Y a la vez, con tu propio cuerpo. Aceptar que tu cuerpo tiene pliegues, hace ruidos y suda como el de cualquier otra persona en cualquier otro momento. ¿Por qué no puede hacerlo mientras practicas sexo?

¿Crees que en una orgía todo el mundo está serio, manteniendo relaciones sexuales, pensando en hacerlo todo perfecto? A la vez que se sienten gemidos, sonidos de los golpes entre los cuerpos… se oyen risas y comentarios que generan un ambiente de distensión que hace de la experiencia, una experiencia a la vez placentera y divertida.

Ten claro que un encuentro sexual nunca debe perfecto y, a partir de aquí, disfruta y encuentra la satisfacción y placer que buscas.

Respetar la intimidad, ofrecer y contar con un espacio para la sinceridad sin juicios. En función de quién sea nuestro interlocutor, nuestra actitud será una u otra, porque no todos los contextos dan la misma confianza, seguridad y sensación de comprensión.

El sexo no es un examen, es un espacio que tú construyes a solas o con otra persona y que está hecho para disfrutar, dejarte llevar y obtener placer. Y también, para divertirte y reír. El sexo es un campo de juegos: juega, no es un examen.


¡Pasa a la acción!


Recuerda alguna situación en la que sentiste tensión, vergüenza, frustración, … Y que crees que no afrontaste como te gustaría haberlo hecho en aquel momento. Ahora piensa en una manera alternativa para responder a esta situación aplicando sentido del humor y risas. ¿Cómo lo habrías podido encajar? ¿Qué habría sido diferente si lo hubieras afrontado de este modo?


 

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