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Sexualidades alternativas o no normativas. Descubre las bases


Judith Gallego - 2024 - 0 comments


Las sexualidades alternativas son una opción, tan válida como la sexualidad entendida de la manera más tradicional, con la que la mayoría de nosotros hemos crecido y hemos tenido como modelo. Son otra manera de vivir tu sexualidad. Te animas a descubrir las claves de las sexualidades alternativas?


¿Crees que podrías incorporar nuevas prácticas a tu sexualidad? ¿A veces sientes curiosidad por investigar en prácticas sexuales diferentes de las que haces? ¿Qué implicaciones tendría en ti explorar en las sexualidades alternativas?

Fetichismos, swinger, BDSM, parafilias… Cada vez oímos más a hablar de ello, a alguien que lo practica o que conoce a algún amigo de un amigo que ha metido la cabeza…

Y sigue siendo así porque, todo el que es alternativo o no convencional, a menudo es difícil de visibilizar por tabúes y prejuicios: las parafilias tienen mala fama y a menudo se meten todas en el saco de los trastornos o patologías; el intercambio de pareja se ve como un salvavidas por parejas que están aburridas de ellas mismas; el BDSM es para gente con problemas emocionales y frustraciones; los fetichistas necesitan hacer cosas extrañas para excitarse.

¿Qué son las sexualidades alternativas?

Sexualitats alternatives

Son las prácticas sexuales que salen de la sexualidad convencional: sexo entre dos personas, normalmente siguiendo la secuencia preliminar – penetración – orgasmo – finalización, sin introducir muchos elementos o personas en la relación. Quién practica BDSM le llama sexo vainilla, con cierto tono peyorativo: para ser poco atrevido, aburrido, como el sabor de helado a vainilla.

A diferencia de lo que pasa con la sexualidad convencional, respecto a las sexualidades alternativas hay todo un conjunto de ideas preconcebidas. Normalmente, estas ideas se basan en experiencias personales o interpretaciones influenciadas por los propios valores, creencias y tabúes de quienes las explica o las realizan.

Por eso, te propongo que más que fijarte en su definición, atiendas a la manera como estas prácticas encajan en tu manera de entender la sexualidad. Fíjate en cómo te hacen sentir y si te despiertan curiosidad.

Y, si buscas información o sientes a hablar de ellas, contrástalo, porque cada persona explica y entiende las experiencias en función de su visión, por el que el sesgo siempre está presente.

¿Son mejores las sexualidades alternativas?

No se trata de competir ni enaltecer determinadas prácticas sexuales. Se trata de tomar conciencia sobre que te gusta, como quieres disfrutar y con quien de tu sexualidad, de cómo consigues la satisfacción y el placer sexual.

Pero si una cosa tienen en común y tiene un valor enorme, es la responsabilidad sexual que se pone en juego: hacen que hagas valer tu sexualidad, que identifiques y reconozcas qué esperas y te permitas disfrutar de las experiencias sexuales como tú lo quieres hacer.

Esto significa que hay una alta autoestima sexual y asertividad sexual, porque tienes tus límites y deseos identificados y los expresas y exploras abiertamente.

La sexualidad más tradicional, como ya la tenemos incorporada, la damos por supuesta. Las sexualidades alternativas implican un paso más, un esfuerzo que va en la dirección de:

  • Tener claro que quieres obtener de las relaciones sexuales y hacerlo saber con quienes lo compartes
  • Escoger de manera libre, consensuada y consentida las prácticas y las personas con quienes las compartes
  • Mantener una comunicación clara y sincera con quien compartes las experiencias
  • Libertad para escoger las prácticas y compañeros sexuales
  • Determinar y hacer conocer los límites a los compañeros sexuales.

Por ejemplo, en las relaciones y prácticas de BDSM hay tres principios básicos: las relaciones deben ser seguras, prudentes y consensuadas. Parece obvio, no? En la sexualidad convencional, esto se da por supuesto, pero en el BDSM son tres condiciones que se hacen explícitas: si no hay seguridad, si alguna de las personas implicadas no tiene capacidad para decidir o propone prácticas para las cuales no tiene suficiente capacidad o no hay consentimiento explícito, no hay relación ni práctica.

Otro aspecto relevante es la relación que tienen las fantasías sexuales con las sexualidades alternativas. Hay estudios en que se ha explorado sobre el contenido de las fantasías sexuales, donde la mayoría de personas que han participado son monógamas y reconocen que incorporan prácticas alternativas: tríos, sumisión, dominación, intercambios, parafilias, fetichismos… Que no incorporan a su rutina sexual “real”.

Quizás las fantasías sexuales están intentando decir algo… o también pueden ser elementos que quedándose al terreno de la fantasía sexual pueden resultar igualmente excitantes para compartir con la pareja o compañeros sexuales.

Vivir en una burbuja

Cada vez es más habitual oír hablar de sexualidades alternativas, pero todavía se está lejos de poder hacerlo sin miedo al rechazo o a sentirse cuestionado. Todavía pasa que la línea que separa la curiosidad y el juicio es muy fina y se sobrepasa fácilmente.

Es un sentimiento contradictorio: has encontrado una manera de vivir la sexualidad que te apasiona y te aporta satisfacción, es una cosa positiva que querrías que todo el mundo pudiera conocer, compartir y tener la opción de probar. Pero a la vez sabes que no todo el mundo está dispuesto a comprender y aceptar opciones que van más allá de la sexualidad convencional.

Esto pasa porque la manera como entendemos la sexualidad tiene mucho que ver con los valores fundamentales y hay ciertas prácticas que pueden cuestionarlos, lo que implica una revisión para poder aceptar las sexualidades alternativas: pueden implicar una revisión del concepto de sexualidad, plantearse una relación no monógama, abrir la relación de pareja, incorporar elementos que pueden cuestionar la personalidad, hacer visibles preferencias que creemos no pueden ser comprendidas por el entorno…
Sexualitats alternatives

Hemos crecido en una sociedad y entorno cultural en qué que los mensajes son claros: la sexualidad es sexo, entendido como un acto físico, entre dos personas en la intimidad. Esta idea, a menudo se acompaña de vergüenza e inseguridad por no expresar lo que realmente esperamos, deseamos o queremos experimentar e incorporar a nuestras relaciones sexuales.

Muchas personas viven su sexualidad con miedo o vergüenza a que se sepa cuáles son sus preferencias. El malestar puede derivar en una disminución del deseo sexual, de dificultades para disfrutar de la intimidad o frustración por no encontrar en alguien que las pueda comprender y con quién compartir su sexualidad.


A menudo se renuncia a la parte “alternativa” de la sexualidad, porque es una solución más fácil para distanciarse del sufrimiento que se puede experimentar.

Por eso, si te resuena algún de estos temas, identifica que esperas de tu sexualidad, que quieres que te aporte, que quieres alejar y con quien lo quieres compartir. Siempre que se mantenga el respeto, seguridad y libertad tuya y de los demás ¡adelante!

Ten esto claro: “los que miran, comen pipas”

La manera como las personas podemos vivir la sexualidad, es un regalo. Somos unos privilegiados, puesto que en pocas especies animales el sexo va más allá de la finalidad reproductiva. Explorar, conocer, aceptar, incluir, descartar, rechazar, poner en cuestión, … Son algunas de las decisiones que puedes tomar con relación a tu sexualidad.

Los límites los pones tu, pero todavía más importante es que los límites estén de acuerdo con lo que tu realmente quieres hacer, dejar de hacer o empezar a hacer.

Igual en unos años se pueda hablar de sexualidad, sin la etiqueta de alternativa o no convencional. Será señal que, aunque no nos guste o no compartamos interés por los gustos de otras personas, nos gusta y nos reconforta saber que cada cual puede vivir la sexualidad como desea hacerlo. P

Poder decir que aquello que haces no es de mi gusto o no me interesa, pero me gusta que lo puedas hacer.


¡Pasa a la acción!


Piensa en la información que tienes sobre las sexualidades alternativas y escríbela. De todas ella, ¿Cuál crees que es información real y qué crees que proviene de prejuicios? ¿Cómo encajan en tu manera de vivir la sexualidad estas ideas y la posibilidad de explorar en las sexualidades alternativas?

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